En Colombia se aprueba una reforma tributaria, se propone una reforma al sistema de seguridad social en salud y los congresistas afanosamente aprueban leyes y decretos de fin de año para pagar favores a sus padrinos políticos
El serrucho, el mordisco, el CBY (como voy yo) y la comisión o tajada a los contratos con el Estado, hacen cada vez más pobres a una inmensa mayoría y ridículamente ricos a una pequeña minoría. La brecha entre las dos clases sociales se hace cada vez más insalvable. La corrupción y la impunidad son el plato de cada día
Ahora se “descubre” que los políticos, con el apoyo de los paramilitares, han amasado la fortuna que han querido y aunque quedan muchas víctimas, desplazados y heridos, la ley de justicia y paz no busca restituir los bienes a los afectados sino el perdón y olvido.
El salvaje e inhumano abuso de los niños, la prostitución a todos los niveles y géneros, son flagelos que aceptamos de mala gana sin ningún esfuerzo por cambiar las cosas. Con nuestro silencio aprobamos este orden de las cosas, con la equivocada sensación de que lo que les pasa a los demás no nos va a pasar a nosotros.
Estados Unidos, Alemania, Francia, España y Japón, en pos de objetivos económicos, pisotean los derechos de todo el mundo e invaden a su gusto, sin recibir ninguna amonestación de organismos como la ONU, la cual como todos nosotros, es impotente ante el temor de represalias de dichas potencias.
El BID, el Banco Mundial, las grandes multinacionales, los monopolios y en general todos los oligarcas y terratenientes del mundo, explícitamente y sin ningún recato, exprimen todo lo que esté a su alcance, sean estos recursos naturales, yacimientos y fauna o se trate de drogas, mercancías o tierras; descaradamente ponen gobernantes, dirigentes, líderes y caudillos que sirvan a su causa, solo para extender estas garantías a sus compañías y por supuesto a sus familias, aunque el noventa por ciento (90%) de los habitantes del mundo sufra hambre, necesidades, ignorancia y enfermedades. Es impresionante la red que este pequeño grupo ha tejido en la sociedad para mantener su privilegio y alejar cualquier amenaza.
¿Que rol jugamos en este cuarto de hora que nos ha tocado?
¿Qué estamos haciendo para modificar este orden establecido o estas reglas impuestas?
¿O es que estamos de acuerdo con lo que sucede?
Si es así no tengo nada que decir… me quedo con mis pensamientos y mis reflexiones.
Igual, el día que nos veamos afectados o que a cualquiera de nosotros le llegue el turno, de seguro recibiremos el mismo trato que les hemos dado a nuestros vecinos… INDIFERENCIA.
¡Tú tienes la palabra! ¡Esta es tu oportunidad!
¡No la dejes pasar! ¡Reacciona!!
